VI CONGRESO ARGENTINO Y LATINOAMERICANO DE ANTROPOLOGÍA RURAL
GRUPO DE TRABAJO: 7
INTERFACES URBANO-RURALES: EXTENSIÓN Y POLÍTICAS PÚBLICAS PARA EL DESARROLLO SUSTENTABLE EN LOS PERIURBANOS PAMPEANOS
Lic. Lisandro E. Martínez - martinez.lisandroe@inta.gob.ar
Instituto de Investigación en Prospectiva y Políticas Públicas INTA
Resumen
El presente trabajo realiza un recorrido por distintas herramientas de extensión desplegadas por agentes del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) en los grandes periurbanos pampeanos que, desde el paradigma de la agroecología, buscan brindar alternativas productivas sustentables, así como aportar al ordenamiento territorial y a un desarrollo rural y urbano más amigable con el medio y con los seres humanos. Tomando los casos de los grandes periurbanos de La Plata-Buenos Aires, Córdoba y Rosario, se busca brindar un panorama de las herramientas de extensión y políticas públicas que desde el INTA se vienen desplegando a fin de incidir para un desarrollo sustentable en la interfaz urbano-rural. A su vez, dadas las características de estos territorios, el trabajo busca aportar conceptualizaciones sobre la relación campo-ciudad que, desde un abordaje antropológico, arrojen luz sobre modelos de desarrollo alternativos y superadores de la crisis socio-ambiental que viene agudizando el modelo capitalista en tanto avanzamos en el siglo XXI.
Palabras clave: agroecología, extensión, desarrollo rural y urbano, interfaz urbano-rural.
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Introducción.
La particularidad de esos entramados complejos y diversos que representan las zonas de transición entre el campo y la ciudad hace que requieran especial atención, tanto en términos urbanísticos como productivos. Desde que la modernidad comenzó a hacer crecer cada vez con mayor velocidad las ciudades, los periurbanos se irguieron como un espacio altamente dinámico y complejo, lo cual hace difícil definirlo conceptualmente, así como diseñar e implementar políticas públicas específicas -PPE- (Tacoli, 1999; Barsky, 2010; Barsky y Aboitiz, 2011, 2012). Entonces, ¿cómo definir y atender a dicha especificidad? ¿Cómo delimitar un territorio que por su propia naturaleza excede cualquier recorte? Y, más importante aún, ¿cómo diseñar e implementar políticas públicas específicas? El siguiente trabajo realiza un recorrido conceptual que da cuenta, en principio, de lo difícil de definir con precisión qué entendemos por espacios periurbanos; qué dinámicas sociales, productivas, políticas y culturales se tejen en los mismos; y cómo es abordada dicha complejidad desde herramientas institucionales que el INTA despliega en los grandes periurbanos de la región pampeana. Al definir este recorte, el de los grandes periurbanos, que sabemos supone un grado de complejidad inabarcable en gran medida, creemos, sin embargo, permite visualizar problemáticas particulares de estos territorios, revalorizando el accionar que desde instituciones estatales como el INTA vienen aportando a un desarrollo sustentable en zonas de alta sensibilidad. En este sentido, la orientación de las políticas apunta a desarrollar las posibilidades y potencialidades de la llamada agricultura urbana y periurbana (AUyP), que como práctica productiva ha sido priorizada como política clave para el desarrollo sustentable1.
1“La Agricultura Urbana (AU) está ubicada dentro (intra-urbana) o en la periferia (periurbana) de un pueblo o ciudad, e incorpora prácticas de cultivo o cría de animales, reciclaje de residuos y aguas residuales con fines productivos, procesamiento y distribución de una diversidad de productos alimentarios y no alimentarios, utilizando recursos humanos y materiales, productos y servicios que se encuentran en y alrededor de dicha zona, y a su vez proveyendo recursos y materiales a la misma. Un número creciente de gobiernos locales y nacionales, promuevan la AU en respuesta a los graves problemas de pobreza, de inseguridad alimentaria y de degradación ambiental que enfrentan. Para mejorar la AU y hacerla más sostenible, los gobiernos deben reconocer el rol que juega dentro del desarrollo municipal, promoverla y gestionarla a través de políticas e incentivos adaptados a las necesidades de la población, promoviendo la equidad de género e inclusión social” (Dubbeling y Santandreu, 2002).
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Desde hace ya algunas décadas los periurbanos comenzaron a ser tenidos en cuenta como áreas o espacios altamente complejos y demandantes de una mirada y abordaje especial, sobre todo en relación a las potencialidades de la AUyP (Barsky, 2005), aspecto esencial para justificar el accionar en estos territorios de una institución como el INTA. Dejando en “pausa” por un momento la necesidad de definir con mayor especificidad qué entendemos por periurbanos, el presente proyecto de investigación propone un primer recorte de nuestro objeto de estudio, detallando a la vez en que marco institucional se inscribe.
Tomando entonces a los periurbanos como objeto de estudio, nuestro problema de investigación se refiere al análisis de políticas públicas implementadas por el INTA (siempre en articulación con otros actores) en los periurbanos de las grandes ciudades pampeanas, como Córdoba, Rosario o el área metropolitana de Buenos Aires-La Plata, y que intentan aportar a un desarrollo sustentable en términos tanto sociales como ambientales, desde el paradigma de la agroecología2. Este recorte implica definir un abordaje teórico-metodológico que, como parte de una investigación que intenta asir áreas tan grandes y complejas, permita trabajar con dichas complejidades de manera operativa y representativa.
Este proyecto de investigación se enmarca en uno de los proyectos específicos que conforman el Programa Nacional para el desarrollo y la sustentabilidad de los territorios (Cartera 2013-2019) de INTA. En el mismo, denominado “Políticas públicas, modelos de desarrollo y gobernabilidad en los territorios”, se reconoció como área de vacancia dentro del análisis de políticas públicas, el estudio de las herramientas que desarrolla la institución en los periurbanos de las grandes ciudades pampeanas. Aunque sí existe gran material tanto de Publicaciones INTA como extra-inta que abordan distintas experiencias “intianas”, entendemos la necesidad de encarar un proyecto de análisis
2“un nuevo paradigma que intente dar soluciones novedosas partiendo de la consideración de las interacciones de todos los componentes físicos, biológicos y socioeconómicos de los sistemas agropecuarios integrando este conocimiento en el ámbito regional para una producción sustentable […] Un nuevo campo de conocimientos, un enfoque, una disciplina científica que reúne, sintetiza y aplica conocimientos de la agronomía, la ecología, la sociología, la etnobotánica y otras ciencias afines, con una óptica holística y sistémica y un fuerte componente ético, para generar conocimientos y validar y aplicar estrategias adecuadas para diseñar, manejar y evaluar agroecosistemas sustentables” (Sarandón, 2014:55).
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comparativo y de mayor integralidad del impacto que están produciendo estas políticas públicas que, como herramientas de extensión, se vienen desarrollando entre el INTA junto a otros actores e instituciones en los grandes periurbanos pampeanos.
Entendemos que los periurbanos representan áreas estratégicas para avanzar en formas productivas y urbanísticas que le den mayor sustentabilidad tanto a las ciudades como al campo. Dado su lugar de interfaz urbano-rural (concepto que desarrollaremos también), se visibilizan allí más que en cualquier otro lugar las contradicciones de modelos de desarrollo donde, habitualmente, la periferia es considerada un lugar marginal (en términos de planificación, de ordenamiento territorial, de uso sustentable de los recursos), y donde aparecen con más fuerza los conflictos. Por tanto, entendemos es allí donde pueden desarrollarse, a través de PPE, propuestas productivas y urbanísticas más integrales que hagan a un uso más racional y sustentable del medio. Es por ello que consideramos fundamental pensar las interfaces urbano-rurales en toda su complejidad. Como espacio protagónico de los fenómenos migración campo-ciudad (o viceversa), como áreas prioritarias donde avanzar en el ordenamiento territorial, como Cinturones verdes con rol central para asegurar la seguridad y soberanía alimentaria. Y también como espacio privilegiado donde “aterrizar” los planteos de la economía ecológica, la agroecología o la ecología política, entre otros campos disciplinares.
El concepto de Periurbano.
El trabajar con los periurbanos, tanto sea como objeto de estudio o como objeto de PPE, supone tratar con una doble indeterminación. Una, la que emana de su propia indeterminación conceptual, por cuanto resulta difícil asirlo tanto para su conocimiento como para el diseño, implementación y evaluación de PPE (Barsky, 2005)3; y una segunda, en tanto su propia “naturaleza” difusa hace que,
3 “El estudio del periurbano supone el abordaje de un complejo territorial que expresa una situación de interface entre dos tipos geográficos aparentemente bien diferenciados: el campo y la ciudad. De difícil definición conceptual y delimitación, cuenta con la desventaja de que es, en cuanto a objeto de investigación, un territorio “resbaladizo”, en situación transicional, en permanente transformación (o con expectativas de ser transformado), frágil, susceptible de nuevas intervenciones. Con el paso del tiempo, el periurbano “se
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tanto las políticas que específicamente son pensadas para su particularidad como otras que fueran diseñadas para otros propósitos (y que por ende no los contemplen especialmente), se confundan y dificulten distinguir cuando se trata de unas y cuando de otras (Tacoli, 1999)4. Por ello, intentaremos ahora realizar un recorrido que nos permita precisar qué entendemos conceptualmente por periurbanos, y por periurbanos de grandes ciudades más específicamente, y qué abordaje teórico nos permite posicionarnos de la mejor manera frente a este objeto de estudio.
Como espacio de transición entre dos ambientes bien caracterizados, el campo y la ciudad (pensados tradicionalmente como opuestos, aunque intentaremos refutar esta afirmación), los periurbanos cargan con gran parte de las problemáticas que emanan de uno u otro lugar del “espectro urbano-rural”5. Problemas de especulación y presión inmobiliaria por revalorización de la tierra (barrios cerrados, loteos, tenencia precaria, etc.), problemas de asentamientos irregulares, problemas derivados de tierras destinadas a parques industriales, problemas de depósito de residuos urbanos e industriales, problemas derivados por encontrarse muchas veces en zonas inundables (tanto de llanura como de sierras), problemas de contaminación por fumigaciones (tanto de sistemas
extiende”, “se relocaliza”, “se corre de lugar”; no le otorga demasiadas garantías de permanencia al investigador. Se trata de un territorio en consolidación, bastante inestable en cuanto a la constitución de redes sociales, de una gran heterogeneidad en los usos del suelo. Ha recibido diversas denominaciones: la periferia urbana, el rur-urbano, la “ciudad difusa”, la frontera campo-ciudad, la “ciudad dispersa”, territorios de borde, borde urbano/periurbano, el contorno de la ciudad, extrarradio, exurbia, etc. Es un espacio que se define por la indefinición: no es campo, ni es ciudad. ¿Cómo conceptualizarlo?” (Barsky, 2005:s-n).
4 “In surveying development strategies which affect rural-urban interactions, it is difficult to know what to exclude since virtually all policies have some effect on the form and the spatial distribution of national development. Macro-economic or pricing policies, or sectoral priorities which make no explicit reference to spatial dimensions, are often the most powerful influences affecting linkages between urban centres and the countryside. Neglecting the impact of these policies is often a major factor in the failure of spatial development strategies” (Tacoli, 1999:151).
5“[…] en los países latinos la ocupación del suelo en las áreas periféricas generalmente se realiza de una manera no planificada, constituyendo un espacio de gran heterogeneidad y crecimiento acelerado, donde pueden registrarse problemáticas sociales y ambientales agudas, un mercado del suelo poco transparente, proximidades conflictivas (Puebla. 2003). […] El periurbano constituye un “territorio de borde” sometido a procesos económicos relacionados con la valorización capitalista del espacio, como consecuencia de la incorporación real o potencial de nuevas tierras a la ciudad. […] En definitiva, el periurbano posee “..la mayor complejidad de usos del suelo mezclados que puede observarse en toda la Tierra. Aparentemente la distribución de estos usos parece obedecer al azar, pero... no hay sino una lógica cuyo descubrimiento es una de las tareas más importante del estudioso de dichos espacios...” (Capel. 1994, p. 137)” (Barsky, 2005:s-n).
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intensivos como extensivos)6, falta de servicios básicos, problemas de infraestructura de acceso, de circuitos de comercialización, etc.
Esta multiplicidad de problemas, sumado a la indeterminación antes referida, hacen que al hablar de periurbanos necesitemos siempre poner en primer plano estas incertidumbres. Es decir, comprender que, tanto para investigarlos con fines netamente académicos, como para diseñar e implementar políticas, es necesario siempre posicionar a los periurbanos no como espacios o territorios en sí mismos, sino como el resultado de una relación o una tención, aquella que emana de la vinculación campo-ciudad, dialéctica clásica que ya llamara la atención de cientistas sociales desde el siglo XIX (Foster y Magdoff, 1998). Dado que pensamos que es justamente esta característica de espacio en tensión, tensión entre dos polos, la que caracteriza a los periurbanos, es que recurrimos al concepto de interfaz para posicionarnos mejor conceptualmente frente a los mismos.
Interfaces urbano-rurales.
Para las ciencias sociales, los lugares de confluencia entre dinámicas culturales, económicas y/o políticas contrapuestas han representado un ámbito privilegiado para indagar en procesos de conflictividad social, o incluso para procesos que, aunque no conflictivos, sean representativos de cambios o transformaciones sociales. No resulta llamativo entonces que las interfaces urbano-rurales hayan recibido especial atención. No es casual tampoco que casi de forma simultánea, tanto la Antropología como la Sociología hayan realizado una reorientación teórica hacia este campo-objeto de estudio. Ambas disciplinas tenían, en sus planteos teóricos clásicos –siendo extremadamente esquemáticos-, dos orientaciones opuestas y complementarias respecto de sus objetos de estudio. Mientras la sociología hacía de lo urbano su razón de ser, la antropología parecía estar abocada a sociedades tradicionales arraigadas de forma casi excluyente al medio rural (Ratier, 2013). Al mismo tiempo, mientras la primera se preocupaba por estudiar los cambios en, y sólo en, la sociedad moderna, la
6 Abordamos este tema especialmente (y espacialmente) en un trabajo anterior (Martínez y Aranguren, 2015)
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antropología hacía lo propio con la supuesta estabilidad de las sociedades llamadas tradicionales. Sin embargo, en el periodo entre guerras (y luego también y con más fuerza), ambas disciplinas reorientaron su mirada hacia las zonas de confluencia entre la ciudad y el campo, ese espacio de interfaz entre modos de vida que aunque suponían formas contrapuestas de sociabilidad, resultaban complementarios. Es entonces cuando comienza a utilizarse con fuerza la idea de continuum, como una forma de marcar la continuidad entre los polos del “espectro”, por cuanto no hay una dicotomía absoluta entre ambos términos. Así la marginalidad de los centros urbanos fue vista por la sociología rural, que así se constituía con la idea de continuum rural-urbano (Sorokin y Zimmerman, 1930), como la materialidad de un proceso de degrade que los unía con el campo; al mismo tiempo, el continuum folk-urbano (Redfield, 1954) daba lugar a una antropología que, en su búsqueda de legitimar su accionar sobre la sociedad moderna (la propia sociedad del investigador), daba especial importancia a las zonas de transición y confluencia.
Desde entonces, la continuidad entre lo urbano y lo rural ha recibido especial atención7. De entre las teorías que intentan conceptualizar sobre estos fenómenos de continuidad, nos resulta valioso el aporte que el antropólogo Norman Long realiza desde su concepto de interfaz social, el cual “…explora las maneras en que las discrepancias de interés social, interpretación cultural, conocimiento y poder son mediadas y perpetuadas o transformadas en puntos críticos de eslabonamiento o confrontación” (Long, 2007:109)8. Como subraya el autor, “estas interfaces necesitan ser identificadas etnográficamente, no conjeturadas con base en categorías predeterminadas” (Long, 2007:109), con lo cual no podemos de antemano prefigurar qué características tiene una interfaz en particular, sino que será el trabajo etnográfico el que nos permita dar cuanta de
7 “La perspectiva del continuum tendrá gran difusión y diversas versiones, a la vez que importantes críticas, convirtiéndose hasta la década de los años setenta en el principal soporte de la sociología rural” (Camarero, 1993:33)
8 “…Mi uso del término [interfaz] es diferente, ya que deseo acentuar precisamente cómo la multiplicidad de actores y perspectivas involucradas en las interfaces sociales surgen y se combinan a través de los procesos de acomodación y conflicto para generar nuevas formas de organización y entendimiento. Este es el caso incluso donde las dinámicas involucradas llevan a la separación, oposición o a un conflicto renovado. Por lo tanto, defino a las interfaces sociales como los puntos críticos de intersección entre distintos campos sociales por diferencias en valores, intereses sociales y poder. […] la interfaz no es simplemente un mecanismo de enlace sino más bien el “campo de fuerza” entre dos instituciones”. (Long, 2007:327)
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ellas. Partiendo entonces de esta premisa teórico-metodológica, nos proponemos abordar el objeto de estudio “periurbano” a través de un trabajo de campo etnográfico que nos permita dar con las características constitutivas del mismo.
El concepto de interfaz permite pensar a los periurbanos, no como un territorio con características propias, distintivas, sino como la confluencia, la hibridación entre formas complementarias, el campo y la ciudad, que en una síntesis no del todo cristalizada da lugar a un espacio único, de transición. Aceptar y trabajar con esta indeterminación y la potencialidad de hacer del intercambio su razón de ser, hacen de los periurbanos uno de los lugares más interesantes para trabajar sobre la simbiosis urbano-rural. Desde un planteo agroecológico, las políticas públicas orientadas en este sentido permitirían la recomposición del “ciclo de nutrientes”, que desde el siglo XIX ya es conceptualizado como una “brecha metabólica” (metabolic rift) (Foster y Magdoff, 1998; Abbona y Sarandón, 2013)9, principal cuello de botella para cualquier planteo de desarrollo sustentable. Pensar que si al trabajar con un agroecosistema, se lo piensa de forma integrada entre el campo y la ciudad, permite avanzar en políticas públicas específicas de mayor efectividad.
Políticas Públicas Específicas para Periurbanos pampeanos: el rol del INTA.
La situación de los grandes periurbanos pampeanos, como son los casos de Buenos Aires-La Plata, Córdoba y Rosario, presenta en relación al desarrollo de PPE desde el INTA, tres situaciones marcadamente distintas, frente a territorios que tienen sin embargo características similares. Desde el mayor grado de institucionalización alcanzado para la AUyP como es el caso de la EEA AMBA, pasando por el Observatorio O-AUyPA de Córdoba, hasta el caso de Rosario,
9 “Marx proporciona un potente análisis de las principales crisis ecológicas de su época, el problema de la fertilidad del suelo en agricultura capitalista - así como comentarios sobre las otras grandes crisis ecológicas de su tiempo (la pérdida de los bosques, la contaminación de las ciudades, y el fantasma de Malthus de la superpoblación). De este modo, se planteó cuestiones fundamentales sobre el antagonismo de la ciudad y el campo, la necesidad de la sostenibilidad ecológica, y lo que él llama la relación “metabólica” entre los seres humanos y la naturaleza. En su teoría de la brecha metabólica y su respuesta a la teoría de la evolución darwiniana, Marx se trasladó de manera considerable hacia un materialismo histórico-ambiental que tuvo en cuenta la co-evolución de la naturaleza y la sociedad humana” (Foster y Magdoff, 1999:373, la traducción es nuestra).
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donde si bien no existen acciones específicas desde el INTA, sí se ha avanzado mucho en conjunto con el municipio.
En todo este proceso hay que resaltar el rol que viene jugando uno de los programas más exitosos y con más historia dentro de la institución, el Programa ProHuerta10, que en convenio con el Ministerio de Desarrollo Social, viene sosteniendo el INTA desde hace ya más de veinticinco años. Es a través del mismo que se han desarrollado muchas propuestas de promoción y empoderamiento de actores, en nuestro caso de los periurbanos, en relación a la creación de huertas, como primera instancia en la consolidación de políticas orientadas a la AUyP.
Pensando entonces en estos grandes periurbanos, uno de las primeras distinciones que hace falta realizar es atender a que los mismos presentan una gran heterogeneidad producto de que son el aglomerado de distintos municipios (siempre en torno a una ciudad cabecera que ejerce una suerte de “poder gravitatorio social” sobre su entorno), y que al mismo tiempo involucran instancias de gobierno tanto municipales, provinciales como nacionales. Esto, sumado a las distintas escalas que presentan, hace que debamos dar cuenta de estas diferencias. Entre otras cuestiones, porque la forma de definir a los municipios (como partes constitutivas de los periurbanos) varía de provincia en provincia, y mientras en algunas prima una noción de municipio como ciudad, en otras, como el caso de la provincia de Buenos Aires, prima la idea de municipio como distrito.
10El INTA tiene a su cargo la ejecución técnico-operativa del programa, mientras que el Ministerio de Desarrollo Social, a través de la Secretaría de Políticas Sociales, participa en su planificación y efectúa elcontrol de gestión. Desde su creación en 1990, el ProHuerta ha extendido su nivel de cobertura a lo largo del país, llegando a incluir en su operatoria a la totalidad de las provincias y a alrededor de 3500 localidades. Además, la red de vinculación interinstitucional comprende a más de 8900 entidades u organismos de muy diverso tipo, entre ellas municipios, escuelas y ONGs. Los objetivos del programa son: i) Mejorar la alimentación de los sectores de menores ingresos a través de la autoproducción de alimentos; ii) Incentivar la participación comunitaria en la solución de los problemas alimentarios, procurando una mayor capacidad de gestión en la población; iii) Generar tecnologías apropiadas para la autoproducción de alimentos, promoviendo también pequeñas alternativas productivas alimentarias. La estrategia de intervención, por su parte, es de carácter integral y gira en torno a la asistencia técnica (vinculada con una propuesta agroecológica), la capacitación dirigida a técnicos, promotores y beneficiarios, la provisión de insumos críticos (semillas o animales), la generación/adaptación de tecnologías alternativas y la colaboración interinstitucional, a nivel local, para complementar o dar impulso a propuestas de promoción social. El programa cuenta hoy cerca de 624 mil huertas, 130 mil granjas y 3,4 millones de personas involucradas (López Castro, 2006; Giobellina, 2015).
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Y aunque parezca una diferencia menor esto trae consecuencias importantes para la planificación y el desarrollo territorial (Bernazza, 2006)11.
Por otro lado, es importante destacar que desde un planteo agroecológico, la extensión no puede ser transferencista, sino participativa, rescatando y revalorizando el saber local. Por ello, es pertinente un abordaje antropológico que busque poner en valor los conocimientos de los propios sujetos destinatarios de estas políticas de desarrollo (Feito, 2005).
A su vez, otro aspecto a destacar es que el INTA, a través de sus agentes, siempre juega como actor relevante a la hora de operativizar políticas de desarrollo. De allí que sea necesario entender a la extensión, como práctica y como concepto, como la razón de ser de estas políticas de AUyP que bregan por un desarrollo urbano-rural más sustentable.
1) El caso de la EEA AMBA y la metrópolis porteña.
Con un tercio de la población del país (13 millones de habitantes aproximadamente) agrupada en una superficie que representa el 0,5 % del territorio continental argentino, la Región Metropolitana de Buenos Aires (RMBA) es por sus propias características el conglomerado urbano más importante de la Argentina12. Por esto mismo, su periurbano representa la interface urbano-rural más compleja y dinámica de todo el país. No resulta llamativo entonces que donde más se ha avanzado en la consolidación de políticas públicas específicas para el desarrollo de la agricultura urbana y periurbana -AUyP- desde el INTA sea justamente allí, en el periurbano de la metrópolis porteña. Este cinturón verde abastece de producción hortícola “en fresco” a aproximadamente el 30 % de la
11 “Esta institucionalidad municipal se complejiza, además, porque muchas provincias definen categorías diferentes de municipios, casi siempre relacionadas con el número de habitantes. Algunas, incluso, reconocen gobiernos locales de menor jerarquía que el municipal: comunas, comisiones municipales o de fomento, con mayor o menor capacidad de elegir sus autoridades y ejercer el poder. En algunas provincias, categorías superiores (departamentos) también cuentan con una institucionalidad específica” (Bernazza, 2006).
12 La RMBA agrupa a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires más los 40 partidos más próximos a ésta (aunque los partidos que son incluidos o no pueden variar, como se detalla más adelante). Gran parte de los mismos, los que conforman las llamadas tercera y cuarta coronas, conservan aún gran parte de sus tierras como tierras rurales, razón por la cual representan el espacio más importante para plantear PPE orientadas a la AUyP de proximidad (Barsky, 2010). Mientras tanto, el área estrictamente urbana supone un área mucho más reducida. Frente a los aproximadamente 13.000 km2de la RMBA, su área urbana abarca solo 2.440 km2. Es decir, un tercio de la población nacional vive en una superficie que representa menos del 0,1 % del territorio continental argentino, lo que podríamos caracterizar como la “macrocefalia porteña”.
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demanda urbana, a través de unas 1.500 empresas emplazadas en 16.000 hectáreas. A su vez, de esta superficie, 3.000 hectáreas corresponden a superficie bajo cubierta, las cuales representan el 40 % de la superficie nacional de este tipo de producción (Barsky y Aboitiz, 2011).
La necesidad de avanzar en el estudio, diseño e implementación políticas públicas específicas en relación a AUyP para el conurbano bonaerense comenzó a desarrollarse a comienzos del nuevo milenio, en consonancia con la crisis económica y social que atravesaba nuestro país por ese entonces. Desde institutos de desarrollo creados especialmente para tal fin, en municipios como Moreno, Pilar o Florencio Varela, se comenzaron a gestar equipos de trabajo que fueron dando forma a los abordajes de las problemáticas periurbanas desde las políticas públicas. Muchas de estas iniciativas, previas a la creación de la nueva experimental, tenían a agentes del INTA como actores clave para la promoción de actividades de desarrollo de la AUyP en los partidos del conurbano (Barsky y Aboitiz, 2011).
En este contexto surge la necesidad, desde dentro de la propia institución, de darle prioridad matricial (es decir, posicionar con fuerza dentro de la estructura de áreas estratégicas, programas, proyectos, agencias, experimentales e institutos) al abordaje de la gestión de la agricultura urbana y periurbana. Hacia fines de 2007, la Dirección Nacional encarga a al Centro Regional Buenos Aires Norte -CRBAN- (uno de los quince centros regionales en las que se encuentra dividido el INTA a nivel nacional) que analice la factibilidad de creación de una nueva Estación Experimental Agropecuaria (EEA) orientada íntegramente a la AUyP, para la integración de actividades institucionales en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA)13, en el marco, a su vez, de la Propuesta de Fortalecimiento de Extensión que debía implementarse en el Centro Regional. A través entonces de la conformación de una comisión integrada por el CRBAN, el
13 No existe una distinción clara de la diferencia entre la RMBA y el AMBA, e incluso las definiciones de cada una de éstas varían según la institución. Para el caso del INTA, la definición del AMBA corresponde a los 41 partidos más próximos a Capital federal, según la lista que sigue: Almirante Brown, Avellaneda, Berazategui, Berisso, Campana, Cañuelas, Coronel Brandsen, Ensenada, Escobar, Esteban Echevería, Ezeiza, Exaltación de la Cruz, Florencio Varela, Gral. Las Heras, Gral. Rodríguez, Gral. San Martín, Hurlingham, Ituzaingó, José C. Paz, La Matanza, La Plata, Lanús, Lomas de Zamora, Luján, Marcos Paz, Malvinas Argentinas, Mercedes, Merlo, Moreno, Morón, Pilar, Presidente Perón, Quilmes, San Fernando, San Isidro, San Vicente, San Miguel, Tigre, Tres de Febrero, Vicente López y Zárate.
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ProHuerta AMBA y el CIPAF (Centro de Investigación y Desarrollo para la Agricultura Familiar) se elaboran cinco modelos alternativos de organización para ser considerados por el Consejo Directivo del INTA.
Se decide entonces avanzar en la creación de una nueva experimental, pero para cuya puesta en funcionamiento se trabajó en etapas. Primero se creó, en 2009, una nueva unidad denominada Unidad de Agricultura Urbana y PeriUrbana del AMBA (AUPU AMBA), para avanzar en la gestión estratégica del desarrollo territorial14. Luego, una vez delimitadas las cuatro zonas en los que se dividió la región y junto con la apertura de nuevas agencias de extensión15, el 10 de junio de 2011, por resolución del Consejo Directivo, es creada la nueva Estación Experimental Agropecuaria Área Metropolitana de Buenos Aires (EEA AMBA).
Aunque ya con casi un lustro de existencia, el accionar de la nueva experimental todavía resulta algo relativamente reciente. Con lo cual, al realizar una evaluación de lo actuado y los impactos obtenidos hasta aquí en materia de ordenamiento territorial y fomento de la AUyP en el ámbito del periurbano, debemos ser cautos para medir resultados, ya que la incidencia de estas políticas se vislumbra sólo en el mediano o largo plazo. A su vez, en tanto entendemos que el rol en este sentido no lo juega exclusivamente la experimental, sino sólo a través de la articulación con diversos actores del territorio, resulta por ello imprescindible evaluar precisamente la forma de articulación de la EEA AMBA con otras instituciones, programas, municipios, etc. Evaluar la implementación del Programa Nacional de Agricultura Periurbana16 en articulación con la EEA AMBA resulta por ello fundamental.
Cabe destacar también que mientras el cinturón verde ocupa unas 18.000 hectáreas en zonas contiguas a la ciudad, el espacio productivo agropecuario total
14 Entendida desde el propio INTA como acciones destinadas a fomentar la agricultura urbana y periurbana, contribuyendo a la competitividad, al fortalecimiento de la soberanía y seguridad alimentaria, a la inclusión social y a la preservación y/o recuperación del medio ambiente, poniendo énfasis en el enfoque agroecológico como paradigma a través del cual alcanzar estos objetivos (www.inta.gog.ar/amba).
15 El área fue dividida en cuatro territorios: Urbano, Periurbano Norte, Periurbano Oeste y Periurbano Sur, gestionados a través de nueve agencias de extensión (AER de Avellaneda, Escobar, Ituzaingo, La Plta, Luján, Marcos Paz, Moreno, San Vicente y Tigre) junto con la nueva experimental.
16 Iniciado en 2010 por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (hoy de Agroindustria), el mismo “apunta a promover el ordenamiento territorial, la producción de alimentos y la generación de puestos de trabajo, en las zonas intermedias entre las ciudades y el campo” (Barsky y Aboitiz, 2011).
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de la RMBA (el “gran periurbano”) abarca unas 600.000 hectáreas (Barsky, 2007). Razón por la cual la EEA AMBA debe trabajar tanto en los espacios intersticiales de mayor sensibilidad para la AUyP, como en espacios de carácter más netamente agropecuario, donde el INTA ya cuanta con mucha experiencia. De estas sinergias intra-institucionales cabría esperar una mayor y mejor incidencia en términos de extensión.
Por último, como subrayara el actual director de la EEA, la propuesta de extensión desplegada en el ámbito del periurbano bonaerense excede el propio ámbito del AMBA, ya que “se pueden armar estructuras institucionales semejantes en los periurbanos de las grandes ciudades del país” (Tito, 2013), cuestión que retomaremos en las conclusiones.
2) Observatorio AUPA en la metrópolis cordobesa.
El caso de la metrópolis cordobesa supone el segundo periurbano más importante del país. Con 1.720.000 habitantes agrupados en una superficie de aproximadamente 1.256 km2, la Región Metropolitana de Córdoba concentra el 54 % de la población de la provincia. En este contexto, la AUyP ha jugado un rol central ya que, si bien no pensada muchas veces como tal, ha sido a través de la cual se estructuró el cinturón verde de la ciudad. Sin embargo, lo mismo que para el caso del Gran Buenos Aires, esta periferia urbana presenta serios problemas de pobreza en términos de asentamientos irregulares, de acceso a la salud, a la educación y a servicios esenciales, así como una fuerte competencia por el uso del suelo, especialmente desde la presión que ejerce el sector inmobiliario. La particularidad de encontrarse la ciudad en la ladera de las sierras cordobesas confiere mayor complejidad al periurbano, ya que sumado a lo anterior, hay que destacar problemas ocasionados por el desmonte, problemas de acceso al agua, de inundaciones, así como una forma de urbanización que se inserta en el paisaje montañoso17. Esta serie de problemáticas ha quitado tierras productivas,
17 Por ello la mancha urbana de la metrópolis cordobesa se extiende sobre todo hacia el norte, siguiendo la línea definida por la urbanización del Valle de Punilla, que fuera camino colonial hacia el noroeste y hoy uno de los principales centros turísticos tanto provincial como nacionalmente.
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reduciéndose drásticamente el cinturón verde de producción de alimentos “en fresco” (Giobellina, 2015).
Es en este contexto que, en 2014, es creada la Agencia de Extensión Rural Córdoba, la cual abarca el área geográfica de la Región Metropolitana de Córdoba. La misma trabaja con “un enfoque de desarrollo territorial y sistemas complejos en la gestión y articulación de políticas públicas, promoviendo la seguridad/soberanía alimentaria y el desarrollo de la agricultura urbana y periurbana (AUPU), en un marco de equidad social y sustentabilidad económica y ambiental” (Giobellina y Quinteros, 2015). Su objetivo general es “contribuir a la promoción y gestión del desarrollo del territorio urbano y periurbano de la región Metropolitana de Córdoba”.
Se trabaja desde un enfoque donde la propia AUyP es pensada desde cero desde el paradigma agroecológico. De allí que la denominen Agricultura Urbana, Periurbana y Agroecología (AUPA), entendida como una “actividad estratégica para la sustentabilidad del territorio” y que, como tal, resulte urgente su “preservación, incremento y fortalecimiento”. Es en la nueva AER Córdoba donde, desde mediados de 2013, se está conformando el Observatorio AUPA18. Como iniciativa se propone como objetivo general el “contribuir a generar inteligencia territorial para modelos más sustentables de producción, comercialización y consumo de alimentos saludables –para personas y medio ambiente-, mediante la obtención y sistematización continua de información para la toma de decisiones, y la articulación de actores territoriales, con el fin de implementar actuaciones coordinadas y colaborativas” (Giobellina, 2014).
Dentro de las líneas estratégicas de este observatorio podemos resaltar el apoyo a la acción del programa Pro Huerta para la seguridad y soberanía alimentaria en la región metropolitana de Córdoba, donde se plantea analizar y mapear el impacto del mismo en el territorio, además de, entre otros objetivos,
18 “Los Observatorios son un ámbito de participación, público y privado, para reflexionar, debatir y construir los territorios bajo un enfoque sustentable a partir de generar información y conocimiento sobre los procesos críticos relevantes del territorio para tomar decisiones públicas con menor riesgo y comprendiendo los cambios del entorno. Los Observatorios estarán integrados por organismos de ciencia y técnica, gobiernos locales, sectores productivos, instituciones de productores e industriales, entre otros, no sólo como generadores de información y conocimiento sino como facilitadores del proceso de identificación de demandas y necesidades, construcción de futuros posibles (escenarios) y definición de estrategias, políticas públicas y líneas de acción para la gestión territorial y la planificación institucional” (Vitale et al., 2015).
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avanzar hacia en el ordenamiento territorial y el desarrollo de parques agroecológicos. Al mismo tiempo, otra de las líneas estratégicas se aboca al abordaje integral a la problemática del cinturón verde de la ciudad, “entendiéndolo como un recurso estratégico para la sustentabilidad territorial, la seguridad y la soberanía alimentaria y el desarrollo económico de la agricultura familiar y de pequeños productores” (Giobellina, 2015b). A su vez, se plantea un abordaje integral de la problemática de las zonas de no pulverización (ZNP), para garantizar la salud pública y disminuir la contaminación ambiental, al tiempo que se mantienen actividades productivas en el territorio (Giobellina, 2015b).
Aunque con una estructura mucho menor (sólo una agencia de extensión, frente a nueve más una experimental para el caso de la metrópolis de Buenos Aires), el hecho de que se cuente con al menos una unidad dedicada íntegramente a la gestión de la AUyP para el periurbano cordobés, sumado esto a la acción del observatorio, hacen que esta experiencia de extensión resulte sumamente relevante, tanto para su análisis en términos de políticas públicas, como por el valor que supone posicionar la problemática de los periurbanos desde una política institucional de carácter más nacional.
3) El INTA como articulador de la AUyP. El caso de la metrópolis de Rosario.
Con más de un millón doscientos mil habitantes, el Área Metropolitana de Rosario supone el tercer periurbano más grande de la Argentina. Representa el núcleo de la región agrícola más dinámica e importante del país, ya que se encuentra en un enclave altamente estratégico en términos de exportación de commodities. Cerca del 80% de la producción del país de cereales, aceites y sus derivados se exporta por los puertos del Gran Rosario, siendo la principal metrópolis de una de las zonas agrarias más productivas de Argentina (Lattuca, 2014).
Sin embargo, más allá de esta pujanza económica, el Área Metropolitana de Rosarino no escapa a las mismas serias problemáticas como las antes planteadas para los casos de Córdoba y Buenos Aires-La Plata. Y es justamente bajo el
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apremio de estas problemáticas, sobre todo las referidas a la marginalidad y precariedad de los asentamientos irregulares en las periferias de la ciudad que, desde la décadas del 80´ y 90’, pero sobre todo con la crisis de comienzos del nuevo milenio, se avanza en la consolidación e institucionalización de la AUyP como política municipal. En este proceso, si bien el rol del INTA fue más cómo articulador y facilitador de las acciones del Programa ProHuerta, cabe ponderar su participación institucional para poder trasformar a la AUyP en política municipal.
Tomando como experiencia previa organizativa la desarrollada por el Centro de Producciones Agroecológicas Rosario (CEPAR), una ONG que desde fines de los años ochenta desarrolla propuestas agroecológicas para la AUyP en Rosario, a comienzos de la década de los noventa se da el primer intento de institucionalización. De 1990 a 1997 se asiste a la articulación entre distintas organizaciones públicas, especialmente la Municipalidad y el INTA a través del Programa ProHuerta, que junto con organizaciones civiles (ONG’s fundamentalmente) y el colectivo huertero fueron generando vínculos y afianzando la AUyP como práctica (Ottmann, 2009). Es así que en el año 2002, a partir de mayores sinergias entre estos protagonistas, se llega a la creación del Programa de Agricultura Urbana (PAU), el cual instaura definitivamente la AUyP como política pública, otorgándole presupuesto para el desarrollo de las actividades y su inclusión en la planificación urbana, formando parte del Plan de Ordenamiento territorial y el Plan Estratégico Metropolitano PEM 2008-2018 (Lattuca, 2014). A través del PAU se han creado cinco Parques Huertas (La Tablada, Molino Blanco, El Bosque, Hogar Español y La Flores); cuatro corredores verdes de las vías (al costados de las vías del ferrocarril); tres Huertas Grupales Productivas (La Paloma, Los Horneros y El huerterito); un Vivero y centro demostrativo de inclusión social; un Banco Semillas (Ñanderoga); y tres Agroindustrias Urbanas Sociales. Además de ferias distribuidas por la ciudad para acercar a productores y consumidores.
Resaltando el rol del INTA, el mismo provee (a través del Programa ProHuerta) la capacitación y algunos insumos básicos como semillas y herramientas de mano entre otros. El gobierno de Santa Fe, por su parte,
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contribuye apoyando con financiamiento para infraestructura para riego e invernaderos (Lattuca, 2014). A su vez, entre otras funciones, el Programa ProHuerta INTA realiza la certificación de que todas las verduras producidas en el marco de la agricultura urbana rosarina, son cultivadas con técnicas ecológicas. Al mismo tiempo, en este proceso se ha creado la Escuela Itinerante de artes y oficios “Huertero-Jardinero Especialista en Cultivos Ecológicos para mejorar el ambiente y el hábitat”, en forma conjunta entre el Municipio, la Red de Huerteras-os y el ProHuerta INTA, en el marco del proyecto de certificación de competencias del Ministerio de Trabajo de la Nación y el ProHuerta INTA (Lattuca, 2014). Como subraya Antonio Lattuca, alma mater y coordinador del PAU: “el trabajo mancomunado del Municipio, el ProHuerta INTA y el CEPAR generó una fuerte sinergia que hizo que las redes se multiplicaran” (Lattuca, 2014).
En este proceso, Rosario ha sido sede también de las dos primeras Jornadas Técnicas Argentinas de Agricultura Urbana, organizadas de forma conjunta entre el Ministerio de la Producción del Gobierno de Santa Fe, la Universidad Nacional de Rosario, la Secretaria de Desarrollo Social de la Nación, la Red de Huerteras-os de Rosario y el propio INTA.
Como se ve, gran parte del avance que se ha registrado en materia de AUyP en la metrópolis rosarina está asentado en el accionar del INTA que, aunque no de forma protagónica, ha posibilitado afianzar esta política pública desde el municipio.
Algunas consideraciones finales.
Al realizar este recorrido de la serie de herramientas institucionales desplegadas por el INTA en los periurbanos pampeanos observamos una graduación desde una mayor institucionalización (como el caso de periurbano bonaerense) hacia una casi nula (como en el caso de Rosario), pasando por la apertura de al menos una agencia de extensión (el caso de Córdoba). Aunque, como se vio, esto no quiere decir que el INTA no tenga presencia en todos estos casos. Ya que estas diferencias pueden deberse a las particularidades de cada uno de estos entramados urbana-rurales, junto con historias de desarrollo propias,
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no podemos de antemano predeterminar que organización institucional es la mejor. El presente trabajo busco brindar un somero panorama de las discusiones que encierra el abordaje de las problemáticas periurbanas, tanto conceptualmente como para la implementación de políticas públicas específicas. El tema no se encuentra agotado, sino todo lo contrario. Quisimos simplemente realizar un primer acercamiento al análisis de las políticas públicas que, especialmente para el caso de los periurbanos, necita una institución como el INTA.
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sábado, 28 de mayo de 2016
martes, 22 de enero de 2013
Huertas bolivianas, una escalera al progreso en Argentina Por Marcela Valente
ESCOBAR, Argentina, oct (IPS) - Con 53 años, Alberto Ramírez conserva poco de aquel niño que, junto a su padre, se trasladaba cada zafra agrícola anual de Bolivia a Argentina para ocuparse como trabajador golondrina. Este otrora inmigrante temporal es ahora un próspero empresario establecido en las cercanías de esta ciudad.
Ramírez, quien hoy preside la Colectividad Boliviana de Escobar, recibe a IPS en una amplia oficina construida en un alto del mercado concentrador de frutas, verduras y hortalizas de esta localidad, donde solo se venden productos provistos por inmigrantes de ese origen.
Tal es la exclusividad que, si falta alguna variedad, inmediatamente salen camiones a buscarla a otras zonas del país donde haya agricultores bolivianos.
El predio de seis hectáreas de Escobar¸ una localidad de la oriental provincia de Buenos Aires ubicada a solo 50 kilómetros de la homónima capital argentina, fue inaugurado en 1990 y hoy ya provee a decenas de ciudades de la zona norte metropolitana.
El mercado, que funciona de noche, se transforma en una verdadera romería en torno a las 19:00 horas y sigue así hasta el amanecer del día siguiente. Los pasillos angostos, formados por las torres de cajones de verduras y frutas ubicados a ambos lados, resisten el paso veloz de carros empujados por afanosos operarios.
En ese marco, mujeres y hombres trabajan por igual en la producción, compra y venta. Pero ellas son las que más se resisten a ser entrevistadas cuando IPS intenta abordarlas. Parece que quisieran mimetizarse con los tomates, las fresas o las berenjenas ordenadas a la perfección en sus cajones.
A metros de este gran depósito se ve también un mercado, que está cerrado de noche, canchas de fútbol y un salón para actos culturales. En ese sitio fue donde recibieron el año pasado al presidente de Bolivia, Evo Morales, quien ahora sonríe desde una foto colgada en la pared, a un costado del escritorio de Ramírez.
"Regresen, los esperamos con los brazos abiertos", les dijo entonces Morales a sus compatriotas en Escobar, tras contarles los progresos de su país desde que asumió el gobierno en enero de 2006.
Pero muchos de aquellos interlocutores de Morales ya tienen una buena posición económica aquí y no se han planteado el regreso. Van de visita a Bolivia, una o dos veces por año, y en cada viaje vuelven con algún pariente que se incorpora al trabajo en las huertas. Aunque cada vez menos, aclara Ramírez, pues ahora tienen mejores oportunidades en su país.
"Mi familia y yo estamos enraizados acá. Con mi padre veníamos para la cosecha de tabaco. Yo tenía 12 años. A los 22 ya volví con mi esposa y nos quedamos en Escobar. Empezamos como peones y ahora cambié de rubro", narra Ramírez, orgulloso.
La pareja logró ascender en la escala social. Fueron peones y luego "medieros" (trabajadores a porcentaje), hasta que alquilaron una hectárea y se independizaron. "Si trabajábamos 14 horas al día no nos importaba porque era para nuestro beneficio", indica.
Ahora, ya con hijos y nietos nacidos en Argentina, Ramírez es propietario de su negocio y se dedica al comercio hortícola al por mayor.
Pero el caso de Ramírez y el mercado de Escobar, que cuenta con unos 900 socios, no es el único en Argentina. El progreso de los horticultores bolivianos se observa en el entorno de casi cada ciudad mediana y grande del país, de norte a sur.
"Hay al menos ocho mercados concentradores de bolivianos solo en la zona norte de Buenos Aires y este predominio se ve también en otros cinturones verdes urbanos del país", asegura a IPS el sociólogo e investigador Roberto Benencia.
Para el experto, este flujo de población "constituye un caso de migración exitosa". "A algunos les va muy bien, tienen un buen nivel de vida y ya no piensan en volver a su país, pues invierten y gastan su dinero acá", sostiene el autor de la investigación titulada "Los inmigrantes bolivianos en el mercado de trabajo de la horticultura en fresco en Argentina".
La colectividad boliviana en Argentina es hoy la segunda más numerosa, después de la paraguaya. Ciudadanos de ese origen comenzaron a llegar en los años 30 para desempeñarse en la construcción y la industria manufacturera, o en busca de empleos temporarios en las zafras agrícolas.
A partir de los años 80, un número mayor comenzó a involucrarse en la producción de verduras y hortalizas, dando origen a un "proceso de movilidad social ascendente que denominamos ‘escalera boliviana’", detalla Benencia, cuyo estudio fue publicado este año por la Organización Internacional para las Migraciones.
Los recién llegados empiezan como peones, igual que Ramírez y su mujer. Luego pasan a ser medieros y reciben 45 por ciento de lo que cosechan, lo cual los motiva a trabajar durante jornadas más largas para ahorrar y progresar.
Así, con un pequeño capital acumulado, se lanzan a hacerse de una o dos hectáreas y ya, con el dinero y el dominio de las labores, comienzan a producir por cuenta propia. Algunos arrendatarios pasan a ser también propietarios o se abocan al comercio.
En la central provincia de Córdoba, una de las más populosas del país, solo 10 por ciento de los productores hortícolas eran bolivianos antes de los años 80, según el estudio de Benencia. Pero 20 años después representan 50 por ciento y su presencia sigue aumentando.
Agricultores de pequeña escala llegados de Bolivia también se han asentado en la oriental Santa Fe, la occidental Mendoza y las norteñas Jujuy y Salta y en provincias mucho más alejadas de la frontera de ese país como las australes Chubut y Tierra del Fuego.
"Crearon territorios hortícolas donde no existían", destaca el experto. Lo hicieron introduciendo tecnología nueva, como el riego por aspersión o la producción bajo invernáculo que preserva los cultivos de las heladas y el granizo, detalla.
Con la lechuga, una hortaliza muy popular en Argentina, pasaron de tres a nueve cosechas por año gracias al invernáculo. En el trabajo de Benencia se refleja también el escepticismo de verduleros argentinos ante el empeño de los bolivianos.
Se recogen testimonios de los propios inmigrantes que recuerdan que los argentinos les decían que no iban a lograr que la tierra les dé tomates en Córdoba o algunos otros productos con los que fracasaron, efectivamente, varias veces, hasta lograrlo.
Lo cierto es que hoy producen una gama multicolor de verduras y frutas de calidad, en grandes cantidades y muy baratas, lo cual permite a las grandes urbes abastecerse de esos alimentos frescos a precios bajos.
Los proveedores de insumos consultados para la investigación aseguran que esta minoría está siempre buscando las semillas de mejor calidad y que se interesa por las innovaciones que permitan incrementar el rendimiento de las cosechas.
Según Benencia, el trabajo hortícola es rechazado por los argentinos. Antes de la llegada de los bolivianos, esta tarea estaba en manos de inmigrantes portugueses, italianos o japoneses, colectividades ya desplazadas casi por completo de las huertas.
Ramírez señala que el desinterés de los argentinos por estas tareas puede explicarse en que es una actividad riesgosa y con horarios prolongados.
"No siempre se gana. Hay heladas, granizo, y a veces se pierde", pondera.(FIN/2012)
miércoles, 26 de diciembre de 2012
“Modalidades de intervención para el desarrollo rural local en Open Door, partido de Luján, provincia de Buenos Aires” María Carolina Feito. carofeito@gmail.com. (CONICET/NADAR) Pedro Aboitiz. peteraboitiz@gmail.com (Maestrando en Desarrollo Rural FAUBA)
V Congreso Argentino y Latinoamericano de Antropología Rural
Grupo de Trabajo: 8. Modalidades de Intervención en el Desarrollo Rural Local
“Modalidades de intervención para el desarrollo rural local en Open Door, partido de
Luján, provincia de Buenos Aires”
María Carolina Feito. carofeito@gmail.com. (CONICET/NADAR)
Pedro Aboitiz. peteraboitiz@gmail.com (Maestrando en Desarrollo Rural FAUBA)
1. Introducción
Proponemos una mirada que intenta articular investigación y extensión para analizar
modalidades de intervención en el desarrollo rural, implementadas en la localidad de
Open Door (partido de Luján, provincia de Buenos Aires). Analizamos un proceso de
innovación organizacional de productores en transición a la agroecología, que están
recreando un sistema de certificación social de sus productos, a partir de la
implementación de un proyecto de desarrollo local. Tanto el INTA (mediante el
programa Cambio Rural), como el Municipio (organizando una feria franca y
articulando con otros sectores), realizan acciones para mejorar la capacidad
productiva y el perfil comercial de agricultores familiares, mayormente migrantes
bolivianos, que cultivan productos en transición agroecológica. Focalizamos en
aspectos como: innovación organizacional de productores; formas de
comercialización; articulaciones de actores sociales involucrados en el proceso de
desarrollo local. Desde la interfase que surge entre los autores (en tanto uno es
ingeniero agrónomo técnico de terreno1 y la otra, antropóloga investigadora2),
aportamos elementos generales para la discusión sobre el rol de la agricultura
familiar en un modelo de desarrollo agrario argentino.
2. Aspectos institucionales de las modalidades de intervención social
La implementación de una intervención de desarrollo puede describirse como el
momento en que diversos dominios sociales se entrecruzan y son mutuamente
1 Aboitiz es agente de proyecto y coordina a los promotores asesores del programa Cambio Rural del INTA en el
partido analizado.
2 Feito está desarrollando una investigación con metodología etnográfica, titulada: “Tensiones y conflictos en la
convivencia de ruralidades heterogéneas. El caso del partido de Luján, provincia de Buenos Aires.”
construidos. Focalizar la atención en esa interfase de diferentes actores, permite ver
arenas de conflicto, donde se negocian prácticas, discursos y sentidos, que a la vez
modelan la intervención de desarrollo (Rodríguez Bilella, 2004a). ¿Cuál es el papel
que juegan los distintos actores que participan de espacios organizativos en el
desarrollo de proyectos específicos? Estos espacios comprenden sujetos locales,
en lo referido a la acumulación de capacidades de gestión colectiva, así como
sujetos que personifican la intervención de instituciones externas (gubernamentales
o no). Los distintos tipos de actores conservan un significativo grado de autonomía
que les permite preservar sus representaciones e intereses particulares y
sectoriales, al tiempo que participan del proyecto cumpliendo objetivos grupales e
institucionales.
2. Agentes y actores sociales en términos de la problemática del desarrollo
El enfoque constructivista basado en la orientación de los actores, tiene como
presupuesto básico que todo influjo externo (proveniente del Estado, del mercado,
de grupos dominantes, etc.) es mediatizado por los mismos actores directos del
desarrollo (y las organizaciones locales que éstos integran), trabajando con esos
factores externos a favor de sus propios intereses y necesidades. Los actores
sociales no son receptores pasivos, sino partícipes activos en procesos de
transformación de la información recibida y en el diseño de estrategias, organizando
interacciones individuales y colectivas frente a otros actores locales y externos. Para
esto se basan en una diversidad de criterios cognitivos y de intereses, necesidades,
experiencias y perspectivas. En la capacidad de modificar un estado previo de
cosas, reside en último término la posibilidad de ejercicio del poder por parte de los
actores, inclusive en situaciones de subordinación. Este enfoque constructivista se
centra también en el estudio de las interfases entre las agencias oficiales de
desarrollo rural y los usuarios potenciales o reales de sus propuestas (Benencia y
Flood, 2002). Las interfases definen áreas de conocimiento e interacción que
entrecruzan las perspectivas de una gran diversidad de actores (estatales, no
gubernamentales, la población beneficiaria, los proveedores del crédito, tecnologías,
maquinarias, herramientas, insumos, etc.) (Long, 2001).
4. Los productores hortícolas de la localidad de Open Door
2
El partido de Luján se inscribe particularmente en ciertas dinámicas "neorrurales"
(Feito, 2010). A sólo 68 km de Capital, es puerta de entrada al agro pampeano,
combinando peculiarmente modernas características urbanas con lo tradicional rural.
Su zona de influencia es de gran potencial agropecuario y posee industrias
alimenticias y manufactureras. Unido a Buenos Aires por autopista rápida y
ferrocarril, Luján fue importante centro ganadero desde sus comienzos,
convirtiéndose luego en centros textil, con gran peso del agro y turismo religioso y
rural. Su historia y patrimonio cultural-religioso y su excelente conectividad con la
Capital, favorece el turismo como uno de los principales factores de desarrollo local.
Con casi 105 mil habitantes en 2008 (INDEC,2008), tiene seis localidades orientadas
a agricultura, pequeña industria y actividades recreativas (chacras, cabañas y
haras)3. La localidad de Open Door, a diferencia de las otras del partido, no nació
por el paso del ferrocarril, sino por la fundación de la Colonia Cabred, primera del
país en tratar enfermos mentales mediante el método “puertas abiertas”. En los ’80
comenzaron a instalarse en sus alrededores barrios cerrados y clubes de polo,
completando su crecimiento el emplazamiento de hoteles de gran categoría,
chacras turísticas, más clubes de polo y restaurantes.
Los productores analizados son de origen boliviano, la mayoría provenientes de
Potosí, disponen de algún tipo de capital y, a pesar de la escasez relativa de
superficie de cultivos propios y falta de maquinaria propia, se observan que
evolucionan en forma favorable, logrando dos de ellos tener su propio comercio
(almacén y verdulería) y construir sus casas de material4. Algunos productores
combinan otros trabajos (changas) para subsistir y lograr ingresos cuando no tienen
producción para vender. Otros dos son empleados de la empresa Tallo Verde5, lo
que le permite además de tener sueldo y beneficios sociales, aprender cultivo
3 En el partido, los cambios agroproductivos, el crecimiento del turismo y la lenta pero continua expansión
residencial, se combinan para recrear espacios rurales donde se incrementa la heterogeneidad, generándose
nuevas configuraciones de actores y complejizándose su inserción social. Es necesario redefinir los vínculos
problemáticos entre las "viejas" y las "nuevas" ruralidades, logrando compromisos entre las diferentes
actividades y actores actuales presentes en los espacios rurales. El aumento de heterogeneidad del espacio
rural se da mediante el lento avance urbanístico (comparado con otros partidos del conurbano), la gran cantidad
de terrenos municipales disponibles y la posibilidad de mantener y acrecentar la producción agropecuaria en el
territorio, entrando en conflicto por uso del espacio rural en un contexto en que el municipio intenta nuevas
regulaciones e instancias de concertación para participación consensuada entre distintos actores, para promover
la convivencia de distintas ruralidades en el partido (Feito, 2010).
4 En 2011 falleció uno de los productores iniciadores del grupo, continuando en el mismo su viuda.
5 Tallo Verde es una huerta orgánica certificada con una propuesta de venta a domicilio de sus productos recién
cosechados. Cultivan verduras, frutas y aromáticas, desarrollando también productos orgánicos elaborados
(aceite, mermeladas, miel, quesos). Ver en web: http://www.talloverde.com/. Algunos productores de Open Door
trabajan los días hábiles en los lotes de esta empresa, mientras sus mujeres cuidan sus propias quintas, y
además, le venden verduras de su propia producción local.
3
orgánico y convertirse también en proveedores de la misma. Uno de ellos está
además certificando su producción, con costos a cargo del Ministerio de Agricultura.
Estos productores son un poco atípicos respecto del resto del periubano. Si bien
llegaron hace relativamente poco tiempo y accedieron a pequeños lotes de tierra del
loteo inmobiliario de la empresa Luchetti en las afueras de Open Door, que no les
permitía crecer demasiado, por ser una zona urbanizada, recibieron en los últimos
años importantes servicios, como asfalto y jardín de infantes.
Estos productores bolivianos están radicados a 10 km de la ciudad de Luján, sobre
ruta 192. Con respecto a la tenencia de la tierra, la situación es dispar, habiendo
productores que alquilan y otros a los que el municipio los ha autorizado a cultivar en
tierras fiscales6. La superficie trabajada por cada uno, es de entre 1,5 y 4 has, con
un promedio de aproximadamente 3 has por familia. Carecen de tractor, arados y
rastras para la preparación de la tierra, dependiendo de un contratista que no
concurre en tiempo y forma, lo cual dificulta la competencia en las primicias, así
como la posibilidad de colocar sus productos con buenos precios en el mercado7. La
mano de obra está compuesta por familiares del productor. Esta característica es de
real importancia ya que los diferencia de la producción de los partidos vecinos,
donde la figura de medieros, jornaleros y hasta empleados aún se ve en algunas
quintas (Benencia et al, 2009). Tanto la mujer como los hijos trabajan a la par del
hombre, ocupando un lugar destacado la mujer en la comercialización de la
producción. Cultivan especies hortícolas de estación, hortalizas de hoja y de tallo y
fruto8. En general, el sistema de riego es gravitacional, por surco, que aunque
demanda muchos cuidados, puede ser cubierta por la mano de obra familiar9.
Algunos tienen invernáculo, quedando el uso de plásticos relegado a la
disponibilidad económica de cada productor en el momento en el que es necesario.
En 2012, con subsidios del Ministerio de Agricultura10, aumentaron el uso de
invernáculos y han diseñado un macrotúnel que además de preservar de heladas,
6 Hay dentro del grupo un caso excepcional, de un productor que autorizado por la dueña de la tierra trabajo en
ella durante diez años pagando los impuestos y ante el deceso de la propietaria actualmente está tramitando la
tenencia legal de la propiedad.
7 Actualmente trabajan con un plan de trabajo de equipo itinerante de maquinaria agrícola, que apunta a
coordinar los tiempos de trabajo en el uso de tractor, rastra de discos, arado de rejas, alomadora y surqueador
adquiridos por el Municipio, con fondos provenientes del subsidio entregado por el Ministerio de Agricultura,
destinados al desarrollo de la actividad hortícola en el territorio.
8 Sólo dos de los productores de este grupo llevan a delante cultivo de frutilla, cultivo que está tomando
importancia entre la comunidad boliviana en distintos sectores del periurbano.
9 Excepto los que cultivan en invernáculos, que utilizan riego por goteo.
10 El Programa Nacional de Agricultura Periurbana otorgó subsidios a productores de ocho municipios del
periurbano (entre los que está Luján), que se entregan en articulación con el gobierno local y el INTA.
4
permitió disminución del daño por temporales y la posibilidad de cosechar los días
de lluvias. La comercialización de sus productos se lleva a cabo en parte a través de
la Cooperativa Frutihortícola de Copacabana Ltda11 teniendo además la mayoría de
ellos reparto propio. Es importante destacar la creación de éste mercado, pues no
sólo permite darle destino a los productos de las quintas, sino que también es un
lugar de encuentro que congrega a la colectividad boliviana local12. Algunos de los
productores que poseen mayor cantidad de hectáreas llevan sus productos a
mercados concentradores de ciudades vecinas. El acceso a créditos para
productores de éstas características está totalmente descartado por las exigencias
legales, con lo que se limita la producción e indirectamente la calidad de vida de los
productores.
En definitiva, estos productores se encuentran en un contexto diferencial: poseen
lotes chicos provenientes de loteos inmobiliarios con tenencia precaria en la mayoría
de la tierra que cultivan; algunos como vimos, trabajan para una empresa además
de cultivar; se encuentran muy cerca ubicados unos de otros; tienen intereses y
objetivos comunes (reciben apoyo del Municipio mediante la entrega de un tractor
con chofer que realiza alternativamente tareas en todas las fincas, sin costo para los
productores; recibieron subsidios del Programa Nacional de Agricultura Periurbana
del Ministerio de Agricultura; conformaron una asociación civil); dos de ellos tienen
verdulería propia junto a su casa, y otro alquila un local desde principios de 2012 en
la calle principal de la localidad. Además, realizan venta callejera y a restaurantes;
existen lazos familiares entre ellos; tienen un promedio de edades que ronda los 40
años; tienen contactos con el Mercado de Luján; la suma de sus ingresos
extraprediales les permiten cierto progreso relativo importante (evidenciado en la
construcción de sus casas y comercios propios en material, en algunos casos).
En 2008 comienzan a consolidarse de una manera más formal en torno a un grupo
Cambio Rural de INTA, dado que sufren el crecimiento acelerado de los sectores
urbanos y la presión de los vecinos por la cercanía con sus quintas. Comienzan a
trabajar conjuntamente en la concientización del no uso de agroquímicos, pasando
de la producción convencional a la producción agroecológica. En esa transición,
11 Los productores que forman parte de esta cooperativa también están organizados en un grupo Cambio Rural.
12 Para un análisis de los mercados de la colectividad boliviana en el periurbano bonaerense, ver: FEITO, MC.
2005. Antropología y desarrollo. Contribuciones del abordaje etnográfico a las políticas sociales rurales. El caso
de la producción hortícola bonaerense. Ed. La Colmena. Buenos Aires y CASTRO, Diego. 2009. Consolidación
de la organización para el desarrollo productivo de pequeñas explotaciones hortícolas. El caso de la Cooperativa
2 de septiembre del Pilar. Trabajo Final de Aplicación para optar al Título de Ingeniero Agrónomo. Universidad
Nacional de Luján.
5
comienzan a involucrarse diferentes actores. Por la falta de maquinaria, el programa
PROHUERTA de INTA, se suma acercando capacitación en producción
agroecológica, y su equipo de maquinaria itinerante ayuda en la preparación de las
tierras. Al mismo tiempo, la conformación de la Secretaria de Desarrollo Productivo,
en la Municipalidad de Lujan, ofreció la contención institucional necesaria para la
articulación de todos los actores de este proceso. Sus asesores se sumaron
activamente a la capacitación de los productores. A partir de la campaña 2009-2010,
un tractor con sus implementos fue adquirido por la Municipalidad con dinero de un
subsidio de la entonces Secretaria de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos
(SAGPyA), dentro del convenio INTA /SAGPyA/ 8 Municipios. En 2009 se suman los
aportes del Proyecto Regional de Producciones Intensivas, con sede en la EEA San
Pedro y el Proyecto en Red para la Generación y Desarrollo de Tecnologías con
Base Agroecológica y de Producción Orgánica, del Área Estratégica de Recursos
Naturales del INTA. Se propone entonces, la realización de parcelas demostrativas
en los campo de los productores, trabajadas de manera agroecológica. En 2010,
comienza a participar de este proceso el PRODAO, Proyecto de Agricultura
Orgánica del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, de la Nación, a través del
cual los productores recibieron capacitaciones en producción orgánica. En 2011, el
grupo comenzó los trámites pertinentes para formalizar una Asociación Civil con
personería jurídica. A fin de ese año, el Municipio cambia de gestión política con el
nuevo Intendente, lo que produce el alejamiento de algunos técnicos que venían
trabajando con el grupo. En octubre 2011 debía terminar el grupo, pero mediante
evaluación participativa se decidió seguir un año más subsidiando al técnico
promotor, momento en que los productores debían encargarse de la totalidad de sus
honorarios. Al mismo tiempo habían iniciado reuniones con el Municipio para
participar en la Feria Franca local, comenzando a concurrir con algunas
intermitencias por problemas de organización.
Actualmente, se encuentran en proceso de mejorar sus prácticas agrícolas y
artesanales, con el fin de instalar en el consumidor el Comercio Justo de Productos
sin Agroquimicos (Agroecológicos) y frescos, que sea identificable como producto
Natural. Los Productos obtenidos, en orden al respeto hacia la naturaleza, son el
resultado de una exclusiva dedicación, en donde las labores diarias responden a un
cuidado consciente de los vegetales que servirán como alimento nutritivo. Estos
6
Productos Agroecológicos13 requieren llevar el sello del lugar donde se produce, la
marca de esta localidad. La certificación ecológica se define como el proceso de
control, seguimiento, evaluación y calificación del manejo de todo el sistema de
producción ecológica (unidades de producción: parcelas, plantas de procesamiento,
almacenes, transporte y otros que tengan contacto con los productos ecológicos), en
base al cumplimiento y la aplicación efectiva de Normas de Producción Ecológicas,
ya sea en el ámbito local, nacional o internacional, a cargo de un organismo de
control14. El Sistema Participativo de Garantía (SPG) es un sistema de certificación
agroecológica basado en la participación comunitaria y la confianza que establecen
los distintos actores. La responsabilidad de garantía ecológica es compartida por
productores, consumidores y el Estado sobre la transparencia de los procesos
productivos, apostando a la Seguridad y Soberanía Alimentaria, así como al precio
justo. Los SPG, son una alternativa válida y replicable a los sistemas de certificación
convencional, para solucionar la problemática de certificación de los sistemas
agroecológicos, de una forma democrática y representativa, a la vez que permiten
promover un modelo de agricultura en manos de los agricultores, capaz de producir
alimentos sanos para todos y todas de manera sustentable (Rabendo, 2011).
4. Intervención del INTA
Esta experiencia de producción agroecológica es conducida desde la Agencia de
Extensión INTA Luján, dependiente de la Unidad de Coordinación Territorial Norte
de la EEA AMBA, mediante capacitaciones y mejoramiento de prácticas
agropecuarias en nueve explotaciones, involucrando a un grupo de doce pequeños
productores del programa, coordinados por un promotor asesor15. Se intenta
posicionar en el mercado su producto hortícola agroecológico, a partir de la
imposición de un sello/marca local, y conseguir una certificación de “cero contenido
13 La Agroeocologia es “una disciplina o un modo de interpretar y proponer alternativas integrales y sustentables
en la realidad agrícola, respetando las interacciones que se dan entre los diversos factores participantes de los
agroecosistemas, incluyendo a los elementos relativos a las condiciones sociales de producción y distribución de
alimentos”. Ver: ALTIERI, M. 1983. “Agroecología, Bases Científicas de la Agricultura Alternativa”. División de
Control Biológico. Universidad de California, Berkeley.
14 Actualmente, en el mercado nacional el problema es que existen productos que están identificados o
etiquetados como productos ecológicos o naturales, pero muchos de ellos realmente no lo son y existe una gran
confusión al respecto. A pesar de que el concepto está relativamente instalado entre los consumidores, no existe
normativa en ningún nivel administrativo (nacional, provincial o local) que la regule.
15En el mismo plazo que el grupo de Open Door terminaba el 3er año ( Octubre 2011) terminaron también los
tres primeros años de otros dos grupos (Parque Laza y el Quinto), pero éstos no han continuado un 4to año , en
el caso de Parque Laza por que se están organizando en una asociación nueva " Huertas verdes de Lujan", y
además de posiblemente volver a recibir subsidios del Ministerio, siguen recibiendo los servicios del tractor de la
Municipalidad). Además, sigue funcionando el grupo Cooperativa Copacabana.
7
de agroquímico”. Este Grupo del Programa Cambio Rural del INTA se denomina
SUMAJ KAUSAY (“buen vivir” en quechua16) y se encamina como una alternativa
para la comercialización de producto agroecológico dentro de la cadena de valor del
turismo y la gastronomía natural17. Se realizaron parcelas demostrativas de 500m2,
conducidas agroecológicamente18.Durante la experiencia, hubo articulaciones con
distintos proyectos del INTA, los Ministerios nacionales de Agricultura y de
Desarrollo Social y el Municipio de Luján. Los productores están actualmente en
etapa de venta diferencial (intentando vender a restaurantes locales) y la inserción
en nuevos canales de comercialización como la feria franca local, así como
avanzando en la formalización del vínculo entre ellos en una asociación. El grupo
elaboró un Plan Técnico Grupal, mediante una dinámica grupal en la que cada
productor expuso sus dificultades, seleccionando conjuntamente problemas
comunes y priorizando líneas de acción para posibles soluciones. De la evaluación
participativa realizada surge que los logros autopercibidos luego de los tres años de
trabajo son: desarrollo de técnicas de manejo agroecológico por cuenta propia;
aumento de la superficie cultivada de cada finca, de un 50% cuando comenzó el
grupo, a un 80 %; establecimiento de lazos de comunicación con funcionarios
municipales, independientemente del partido político al que ellos pertenezcan;
concreción de la participación en la mesa de productores que impulsaron la Feria
Franca de Luján; tres de ellos inauguraron verdulerías; regularidad y continuidad en
la participación de una reunión mensual; planificación anticipada de labores previas
de cultivos, que permite mejorar la plantación; acceso a información acerca del uso
de productos aprobados para la producción orgánica y capacitaciones a cargo de un
16 La Filosofía del Sumai Kausay o Sumaj Kausay, el Buen Vivir, fundamento de los Pueblos Originarios del
altiplano, propone vivir en armonía con la naturaleza, trabajar honrando la tierra, respetar el suelo que se habita y
donde se producen los alimentos que nos nutren. La Comunidad SUMAi KAUSAY, integrada por Pequeños
Productores, toman ese vocablo quechua para identificarse con el mandato de sus ancestros aplicándolo a todos
los aspectos de su vida, en especial a la producción de vegetales sin utilización de agroquímicos.
17 La transición agroecológica es el proceso de transformación de los sistemas convencionales de producción
hacia sistemas de base agroecológica. Este proceso comprende no sólo elementos técnicos, productivos y
ecológicos, sino también aspectos socioculturales y económicos del agricultor, su familia y su comunidad. Por lo
tanto, este concepto debe comprenderse como un proceso multilineal de cambio que ocurre a través del tiempo,
y que incluye generación colectiva del conocimiento, complementando el generado en centros de investigación,
con la percepción y conocimientos de los agricultores. Algunos elementos que condicionan el proceso de
transición son: asesoramiento y acompañamiento del Estado; mercados alternativos; organización comunitaria
(Marasas et al, 2012).
18 Se aplicó una tonelada de composta por parcela, se instaló riego por goteo y se plantaron diversas especies de
hortalizas. Se colocaron trampas de agua con detergente para disminuir la tensión superficial en la superficie del
agua, atrapando así a todo insecto que se apoye sobre la misma. Se colocó sobre algunos cultivos una solución
de alcohol de ajo y un preparado a base de arroz con sulfato de cobre, con la intención de evaluar la eficiencia
de este producto como repelente natural. Distintos autores sostienen que este preparado es efectivo contra
ácaros, gorgojos, moscas blancas y especialmente contra pulgones. Y en algunos casos resultó ser buen
fungicida.
8
docente de FAUBA, que permitieron concientizar sobre el uso de agroquímicos;
comprendieron que todos juntos van a lograr mas que en forma individual,
apostando a mejorar la comunicación interna del grupo; respuesta favorable de
todos los miembros al técnico a cargo del grupo. Los aspectos que evaluaron como
debilidades y cuestiones que faltaron trabajar son: comercialización diferenciada de
sus productos; mejora de aspectos productivos como el uso de variedades que
permitan contar con producción todo el año; eficientizar uso del recurso agua;
estimular y acompañar un registro mínimo de gastos y rendimientos que permitan
hacer un balance de su producción; estimular la producción y posterior
comercialización, evitando que algunos productores se conviertan en revendedores;
falta de disponibilidad para preparar remedios caseros de uso agroecológico;
desatención de las fincas ante otras actividades que le generan mayores recursos
como la albañilería.
5. Intervención del Municipio
a. La Feria Franca de Luján
El proyecto Feria Franca de Luján (FFL) es una experiencia de co-gestión entre el
estado municipal y varias organizaciones sociales locales19. Esta feria se lleva a
cabo todos los 2dos y 4tos sábados de cada mes en el Parque San Martín de Luján,
como espacio de encuentro directo entre los productores familiares o asociativos y
los consumidores locales, apuntando a un desarrollo local sustentable a través de la
promoción de la Agricultura Familiar y la Economía Social y Solidaria. Los requisitos
para la participación en la FFL, que deben ser cumplidos por todos los productores
que soliciten ingresar a la misma, son los siguientes: 1. Ser productor de pequeña o
mediana escala (no se aceptará reventa de ningún producto) 2. La residencia del
productor y de su producción debe ser el Partido de Luján 3. Comprometerse a la
construcción colectiva de la FFL (participar en reuniones semanales de
organización) 4. Cumplimiento de normas (según corresponda): - Monotributo social
o común (AFIP) - Bromatología - Habilitación municipal (incluye regímenes
promocionales) - Libreta sanitaria - Inscripción en el RENAF y RENOAF Los criterios
19 Desde el Municipio participan la Subdirección de Promoción de la Economía Social y Solidaria y el Desarrollo
Local dependiente de la Dirección de Políticas Sociales y la Secretaría de Producción, Cultura y Turismo y desde
las organizaciones: Asociación de Productores Familiares de la Cuenca del Río Luján; Asociación Civil De la
Nada; Asociación de Apicultores de Luján; Centro de Formación de Emprendedores; Emprendimiento Amistad;
Taller Protegido Municipal, y otros productores que se han acercado y participaron de las reuniones
preparatorias.
9
de prioridad mediante los cuales se irán convocando gradualmente a los
interesados, son los siguientes: 5. Tendrán prioridad quienes tienen mayores
necesidades de ingresos y no tienen otros canales establecidos para la
comercialización de sus productos. 6. Tendrán prioridad para ingresar aquellos
productores de rubros que aún no se encuentren en la FFL 7. Tendrán prioridad los
miembros de las asociaciones de productores que impulsaron originalmente el
proyecto de la FFL. Los productos que ofrecen en forma directa a los consumidores
locales son principalmente alimenticios (verduras, frutas, huevos, hortalizas,
panificados, dulces, quesos, miel, cerveza artesanal, chocolate, etc.), pero también
incluyen tejidos e indumentaria de producción artesanal, plantas y plantines,
artesanías y también tendrán lugar los productores culturales en diversas ramas de
las artes (plástica, escultura, música, etc.).
Los primeros productores comenzaron comercializando sus productos en la Capilla
Santa Teresita del barrio Lanusse, en reuniones en las que desde PRO-Huerta del
INTA repartían semillas, preparaban dulces, exponían y vendían sus elaboraciones,
siempre con el ánimo de la defensa de la agricultura familiar. Luego formaron la
Asociación de Familias Productoras de la Cuenca del Río Luján, miembro
actualmente del Foro Nacional de la Agricultura Familiar (FONAF). Las
organizaciones se nuclean en una Comisión Directiva, una construcción colectiva a
partir de asambleas semanales y la conformación de diferentes comisiones de
trabajo para sostener y direccionar la feria. El objetivo de los productores
participantes es que la comunidad del partido pueda acceder a alimentos sanos y
frescos (entrevistas a productores participantes). El Municipio promueve la Feria
como un medio de comercialización, y de agregado de valor a las pequeñas
producciones locales, buscando el compromiso de tener un producto de primera
calidad, sano, inocuo, a un precio razonable, que pueda comercializarse en un
circuito corto, sin intermediarios, a la vez que promover la organización y
participación de los productores, promoviendo a la vez mejor calidad de vida a los
productores, mediante la posibilidad de obtener un ingreso que antes no tenían, en
una política que surge desde las bases de las organizaciones (entrevista a
funcionario municipal). Actualmente, las organizaciones participantes de la Feria
buscan armar una mesa local para debatir políticas públicas para el sector,
incluyendo productores, distintas áreas de la Municipalidad (Medio Ambiente,
Bromatología, Asuntos Agrarios) y organismos provinciales (MAA) y nacionales
10
(INTA, INTI), para trabajar en forma conjunta en la elaboración de normativas para la
agricultura familiar.
b) La ordenanza de uso de agroquímicos: La ordenanza 5953/11,
sancionada el 14/07/11 por el Honorable Concejo Deliberante, y promulgada por la
Intendenta mediante el Decreto 1994 del mismo mes, prohíbe en todo el partido “las
aplicaciones aéreas de agroquímicos con destino a uso agropecuario, cualquiera
sea el producto activo o formulado, así como su dosis”20 (Art 4to), con el objetivo de
“normar la utilización de agroquímicos, a fin de evitar la contaminación del
medioambiente y de los alimentos, protegiendo la salud, los recursos naturales y la
producción agropecuaria” (Art 1). Si bien no analizaremos el amplio y encendido
debate que esta normativa provocó a nivel local, nos interesa destacar que la franja
de prohibición de fumigación resultante de la aplicación de la normativa, incluye
algunas de las fincas de los productores analizados. Dado que una de las salidas
concretas para poder seguir produciendo en esta franja es la transición hacia la
producción agroecológica, sugerimos que estos productores ya estarían preparados
por su participación en la experiencia llevada a cabo por el INTA. Señalamos la
importancia de la capacidad de replicación de esta experiencia en otras fincas que
se encuentren dentro de la misma franja en el partido, tanto mediante futuras
intervenciones del INTA como de otras instituciones.
c) Plan de trabajo de equipo itinerante de maquinaria agrícola: otra acción
de intervención municipal es este plan que apunta a coordinar los tiempos de trabajo
en las quintas, en el uso de tractor, rastra de discos, arado de rejas, alomadora y
surqueador adquiridos por el Municipio, con fondos provenientes del subsidio
entregado por el Ministerio de Agricultura, destinados al desarrollo de la actividad
hortícola en el territorio. También quedan asentados las partes actuantes y los
compromisos asumidos por sus partes, a fin de lograr un correcto mantenimiento de
las herramientas de trabajo.
6. Análisis de las intervenciones de desarrollo en Open Door
La estrategia institucional del INTA considera que el desarrollo territorial implica un
enfoque tanto multidimensional como multisectorial, que busca integrar distintas
dimensiones: económica; productiva; sociocultural; ambiental; y político-institucional,
20 Si bien están permitidas ciertas pulverizaciones con determinados productos aprobados para la producción
orgánica.
11
como así también proveer una mirada integral del territorio. Esto implica, en términos
económicos, una vinculación entre la agricultura, la industria y los servicios y en
términos sociales, la integración de los servicios (salud, educación, infraestructura,
etc.) con el fin de mejorar la calidad de vida y el bienestar de la población que habita
ese territorio (INTA, 2006). Esta nueva mirada integral de la realidad de la agricultura
familiar (tanto productiva como política) promueve tecnologías “blandas” tales como
mecanismos de cooperación y organización de los productores, como respuesta a la
evidencia de que el aporte tecnológico “duro” (productivista) tiene severas
limitaciones para generar alternativas de desarrollo sustentable para las condiciones
estructurales de producción de la mayoría de estos agricultores. Coincidimos con
Schiavoni y De Micco (op cit) en que, en este marco, “el debilitamiento de las
obligaciones del Estado quebró la relación entre el puesto y el título que caracterizó
el desempeño de los ingenieros agrónomos en el proceso de modernización agrícola
(…) reemplazando la autoridad disciplinar por diversas formas de intermediación”
(op cit:32). Por esto se requiere relativizar la oposición entre saberes locales
aplicados y conocimiento académico general21.
Esta intervención se enmarca en un enfoque territorial que otorga atención prioritaria
al territorio local, entendido como “la unidad donde resulta más plausible la
instalación de procesos de desarrollo sostenible” (Rodríguez Bilella y Tapella, 2008),
así como a la orientación hacia la promoción de capacidades de los gobiernos
descentralizados y de la sociedad civil para movilizar dichos procesos en el territorio.
Ello implica especial atención a niveles municipales o similares, en los que se facilita
la interrelación entre estructuras administrativas locales e instituciones de la
sociedad civil. Esta propuesta enfatiza la necesidad de profundizar reformas que
permitan consolidar las instituciones y organizaciones de la sociedad civil de orden
local y territorial en los procesos de desarrollo rural (Lattuada, Márquez y Neme,
2012). El concepto de “territorio” se transforma en instrumento privilegiado de la
comprensión de una realidad compleja, integrando en una totalidad
condicionamientos estructurales y acciones de los actores como sujetos
competentes capaces de producir innovaciones adaptativas, en las cuales se
manifiesta el valor de los conocimientos y el saber hacer de los actores rurales y los
21 Ver los aportes de la antropología y del la sociología de la ciencia en este sentido (Latour, B.,1955: “La science
en action”, Gallimard Folio, Saint Amand (Cher), Francia y Callon, M., 1986: “Elements pour une sociologie de la
traduction. La domestication des coquilles Saint-Jaques et de marins pecheurs dans la baie de Saint-Breu”,
L`année Sociologique, Vol.36.
12
procesos de valorización que asocian cultura y mercado (Albaladejo y Bustos Cara,
2004; Manzanal, 2006). Desde el INTA se promovieron articulaciones tanto en la
producción de conocimientos (vinculaciones entre la autora como investigadora de
CONICET e investigadores del IPAF del INTA) como en las actividades de extensión
y también entre los investigadores y los técnicos, ya que en el caso analizado, al
igual que lo muestran Pizarro y Aboitiz (2008) para el resto del periurbano norte de
Buenos Aires, varios de los técnicos involucrados en la intervención analizada,
realizan actividades de investigación conjuntamente con su labor de extensión.
Por su parte, las acciones del municipio están condicionadas por las escasas
posibilidades de recibir subsidios u otro tipo de acompañamiento en la gestión por
parte del gobierno nacional, dada su posición política opuesta, situación que
restringe las posibilidades de un desarrollo local a los recursos propios. Analizamos
el rol del municipio y las políticas municipales en las problemáticas de los
productores hortícolas, considerando que las nuevas funciones de los gobiernos
locales implican un nuevo perfil del Estado. En Luján se reformularon estrategias de
intervención en la gestión de los espacios hortícolas. La capacidad de respuesta de
las estructuras burocráticas gubernamentales locales intenta adecuarse a las
demandas de los productores. Sin embargo, falta implementar cierta coordinación y
articulación concretas entre y dentro de los organismos públicos del municipio. Un
desafío de la gestión municipal es la necesidad de aumentar la capacidad técnica y
de gestión del gobierno local, mediante formulación e implementación de programas
sociales y de desarrollo local que respondan a las demandas: “el desafío es articular
con las organizaciones de productores” (entrevista a funcionario municipal). Los
actores locales están comenzando a definir acciones comunes con organismos de
gobierno local, intentando conseguir herramientas legales y técnicas que permitan
una producción sustentable en el tiempo, independientemente de la administración
de turno. Considerando los instrumentos técnicos (nivel de profesionalización de los
equipos), estilos políticos de gestión (voluntad política del Intendente) y niveles o
grados de participación de las organizaciones de la sociedad civil (Arroyo, 2005), en
Luján se da un modelo de gestión descentralizado, en el cual la prioridad pasa por el
nivel de recursos y las capacidades de las organizaciones de la sociedad civil y un
acrecentamiento de la relación Estado-sociedad que presupone mayor articulación
entre ambos a partir del efectivo fortalecimiento de las organizaciones sociales. Las
acciones del gobierno municipal forman parte de una estrategia para involucrar
13
actores económicos y líderes sociales, promoviendo participación del Estado local (a
pesar de la escasez de recursos expresada por los funcionarios entrevistados) y
movilización de ONGs y líderes sociales locales. Una estrategia posible consistiría
en conseguir y gestionar recursos financieros para el partido, a través de la
articulación con otras instituciones.
En suma, las políticas de intervención analizadas se inscriben en un discurso de
transición hacia la agroecología, en el cual se acentúa la necesidad de llegar a los
pequeños productores bolivianos, no alcanzado hasta entonces por políticas
sectoriales del Estado. Tanto los documentos del programa del INTA como sus
diseñadores e implementadores y los mismos productores referencian que el mismo
constituía el primer esquema de apoyo. Durante nuestros acercamientos a las
autoridades e implementadores del programa, evidenciamos que el mismo había
sido resultado de una conjunción de voluntades y accionares de los productores y
técnicos locales, para paliar sus problemas de infraestructura, productivos, de
comercialización. Con el tiempo vimos la complejidad de los procesos implicados en
la intervención. Las entrevistas con los técnicos de terreno permitieron ver que en la
implementación se jugaban otros aspectos, que tendían a favorecer el proceso de
reconversión productiva hacia la horticultura agroecológica. Las percepciones de los
horticultores relevadas muestran que la autoadscripción voluntaria del productor a un
sistema sin agrotóxicos responde a una estrategia para obtener los beneficios de
participar en el programa, ya que el control de si produce o no sin agroquímicos es
garantizado por la confianza que el Agente de Proyecto deposita en el técnico
asesor. Desde la pespectiva de los beneficiarios, la intervención estatal favorece el
proceso de reconversión, mediante la asistencia técnica que ofrece el programa.
La interfase, en tanto área de conocimiento e interacción que entrecruza
perspectivas de distintos actores, se vislumbra en el análisis de la relación técnicoproductor
(Long, 1992). En el caso analizado, los resultados del proceso de
implementación de la intervención no debían ser analizados meramente a partir de la
influencia de actores externos al programa, sino por los mismos actores del
programa, esto es, productores, extensionistas y encargados de la implementación.
Existe articulación con otras instituciones, que desempeñan roles de apoyo hacia los
productores, que pueden visualizarse en el siguiente Mapa de Actores:
14
Fuente: Elaboración Propia en base al trabajo de campo
Los productores acumularon capacidades de gestión colectiva, consiguiendo
negociar y ser atendidos por el gobierno local, independientemente de su condición
partidaria22. Existen sujetos que personifican la intervención de instituciones
externas: funcionarios de la Secretaría de Producción del gobierno local;
organizadores de la Feria Franca; técnicos promotores asesores que trabajan con el
grupo de productores, e investigadores del INTA; docentes e investigadores de la
FAUBA que realizaron visitas con alumnos, capacitaciones y experiencias con los
productores en sus fincas. La participación articulada de todos estos actores permitió
que esta propuesta de transición hacia la agroecología originada desde el INTA,
fuera apropiada por los productores que aprovecharon las ventajas de poder
comercializar en otros mercados alternativos, como la Feria Franca local.
En el proceso de reconstrucción de los modos de intervención, una clave es el
análisis de estrategias y el conocimiento de las racionalidades expuestas por los
actores intervinientes. El concepto de estrategia implica que los actores beneficiarios
constituyen activamente sus propias pautas de organización, así como sus propias
formas de vincularse con las instituciones intervinientes. Lejos de ser pasivos
receptores del discurso de reconversión productiva del programa, los productores de
Open Door, se apropian del mismo, en orden de alcanzar las ventajas que el
programa ofrece. De distintas maneras los productores negocian el alcance de
22 La comunicación entre productores y funcionarios municipales continuó fluidamente, a pesar del cambio de
gobierno local en diciembre de 2011.
15
recursos que sino fuera por formar parte del programa no conseguirían (uso del
tractor conseguido a través de los subsidios del Ministerio; semillas de Prohuerta y
del proyecto de Agroecología del IPAF).
Por otra parte, el desarrollo de ciertas capacidades relacionadas con la agencia de
los sujetos sociales (Long y Van der Ploeg, 1994) entran en conflicto/negociación
con los modelos de intervención de las instituciones dedicadas al desarrollo; de su
resolución depende la posibilidad de superar las limitaciones de una capacidad de
agencia externamente inducida. En las modalidades de intervención, todo flujo
externo proveniente del Estado, del mercado, de grupos dominantes o de agentes
externos al grupo en cuestión, es mediatizado por esos mismos actores (y las
organizaciones locales que integran), quienes procuran reprocesar dichos factores
externos a favor de sus propios intereses y necesidades. Por eso, los productores
estudiados encuentran soluciones concretas a sus problemas: consiguen subsidios,
maquinaria, acceso a mercados, asesoramiento organizacional y capacitación en
producción agroecológica.
La capacidad de los beneficiarios del desarrollo en torno de proyectos, de crear y
recrear normas de acción dentro de los programas, evidencia su papel activo en el
diseño y administración efectivos de mecanismos regulatorios del comportamiento
de todos los actores y su interacción, particularmente dentro del marco de proyectos
específicos. Así, enriquecen o cuestionan los mecanismos estatales o se adaptan a
ellos, de acuerdo a mecanismos regulatorios que ya conocen en sus prácticas
grupales.
7. Reflexiones finales
La Agricultura Familiar se desenvuelve con lógicas distintas a las de la agricultura
tradicional, ya que promueve la preservación de recursos, la organización de
productores y organiza la reproducción familiar más allá de la existencia de un
mercado. Por lo tanto, se requieren políticas públicas (crediticias, tecnológicas,
alimentarias, de tierras, etc) específicas para estos productores, enmarcadas en una
concepción de desarrollo integral Este sector productivo tiene un rol fundamental en
la diversificación de la matriz productiva nacional y de los actores que en ella
participan, para lograr el empoderamiento de la mayoría de la población. Así mismo,
este sector posee saberes y capacidades diferentes que requieren una ampliación
de la mirada para valorizar otras formas de conocimiento. Existe gran
16
heterogeneidad de enfoques para solucionar las problemáticas del sector, por lo cual
la I+D necesita considerar no sólo aspectos productivos y tecnológicos, sino también
considerar problemáticas tales como uso y distribución de aguas, de tierras, etc. El
desafío es generar conocimiento junto al sector en una construcción participativa
con todos los actores y sostenible en el tiempo. La innovación integral y
complementaria (tanto en productos, tecnologías de procesos y artefactos, como en
prácticas sociales más participativas y democráticas), debe ser concebida dentro de
una estructura de sostén institucional, donde múltiples actores conformen una red
que establezca las condiciones para generar conocimiento, a partir de un enfoque de
investigación-acción, en la que juegan rol central los gobiernos provinciales y
municipales, las organizaciones de la sociedad civil, los programas y organismos del
Estado y las Universidades (Feito, 2012).
Considerando que las intervenciones de desarrollo constituyen procesos continuos,
negociados y socialmente construidos que incluyen iniciativas tanto "desde abajo"
como "desde arriba" (Long, 1992), concluimos que la intervención analizada se
constituye a partir de un complejo conjunto de relaciones, intereses e ideas
socialmente definidas por los distintos actores implicados, reconociendo las luchas y
diferencias internas entre los quinteros. El programa de desarrollo rural
implementado en Open Door es construido y moldeado por diferentes interacciones
de múltiples actores. El "modelo de grupo" sostenido por el programa del INTA
intenta considerar las relaciones de poder existentes entre los productores, así como
reconocer y articular las formas sociales existentes con su propia estrategia de
intervención.
El análisis de interfases entre los extensionistas y los productores brinda importantes
pistas y oportunidades para comprender la construcción del proceso de intervención
en el territorio, concibiéndolo como una compleja arena de conflicto y negociación.
Los procesos implicados en las intervenciones de desarrollo no deben ser
entendidos o conceptualizados como imposiciones mecánicas ‘externas’ a las
realidades locales, sino que necesariamente implican negociación sobre conceptos,
significados, imágenes y proyectos, los cuales son diferentemente internalizados por
las diversas partes involucradas. (Long 2001).
El caso presentado desafía la visión transferencista de los extensionistas como
mecánicos implementadores de un esquema planificado. Los extensionistas se
presentan como agentes que interrnalizaron la ideología de intervención del
17
programa y a la vez, como sujetos pragmáticos lidiando con las dificultades de la
implementación. Pretendemos que el diagnóstico realizado mediante un enfoque
etnográfico permita que las intervenciones contribuyan a fortalecer la organización
comunitaria, en pos de promover o continuar los reclamos a los poderes políticos.
Para finalizar, si bien no profundizaremos en el extenso debate extensión vs
investigación, queremos aportar algunas herramientas para la reflexión. El INTA se
fundó en 1957 (pionero en América Latina), con la intención de “integrar los servicios
de investigación y extensión agropecuarias, reconociéndolos como mutuamente
complementarios y esenciales para la provisión de tecnología al proceso productivo”
(Carballo, 2002; citado en Schiavoni y De Micco, op cit23). Su sello distintivo fue la
investigación, mientras que la labor en el ámbito de extensión fue complementado
con otras instituciones (organismos públicos provinciales y locales, ONGs,
consorcios y grupos de productores, etc). En los 80, la exigencia de tecnologías de
procesos (conservacionismo, rotación y control biológico de plagas, agroecología)
requirió un cambio en las prácticas estandarizadas de los servicios agrícolas
nacionales, dada la importancia creciente de la investigación agrícola en el sector
privado. Las agencias descentralizadas responsables de políticas para la agricultura
familiar pusieron en circulación un conjunto heterogéneo de saberes: agricultura
orgánica; tecnologías apropiadas; investigación participativa, tecnologías
organizacionales, que conforman un “estilo tecnológico alternativo”, contrapuesto a
la modernización agrícola estatal y a la generación de tecnología proveniente del
sector privado (Schiavoni y De Micco, op cit). Creemos que el programa Cambio
Rural es un ejemplo del desplazamiento de los ingenieros a las funciones de
agentes del desarrollo, propio de los planes estatales de las últimas décadas en
Argentina.
Por último, una breve reflexión sobre la articulación de nuestras adscripciones
profesionales en el trabajo compartido en terreno. La fructífera combinación de
nuestros roles de “antropóloga investigadora” y “agrónomo extensionista”, permitió
desarrollar actividades conjuntas en pos del mejoramiento de la calidad de vida de
los productores que se hallaban involucrados, al mismo tiempo, (y sin ser totalmente
concientes de ello), en una investigación académica y en una intervención social. El
enfoque social aportado por la antropóloga se complementó (creemos)
23 CARBALLO, Carlos. 2002. Extensión y transferencia de tecnología en el sector agropecuario argentino. Ed
Facultad de Agronomía UBA, Buenos Aires.
18
exitosamente, con la visión técnica y productiva del extensionista. A su vez, el
extensionista colaboró con la antropóloga, al abrirle las puertas del acceso al campo,
en esa "resocialización llena de contratiempos, destiempos y pérdidas de tiempo (…)
tal es la metáfora del pasaje de un menor, un aprendiz, un inexperto, al lugar de
adulto... en términos nativos (Guber, 200124). Parafraseando a Bourdieu y Wacquant
(1992) podemos decir que tanto la investigadora como el extensionista, se enfrentan
a su objeto de estudio/intervención, desde la lógica práctica de sus actores. Si bien
ambos autores nos conocíamos previamente, al producirse el encuentro en el
campo, para esta investigación específica, la reflexividad de la investigadora entró
en relación con la del extensionista (en tanto él es uno de los individuos que, a partir
de entonces, se transforma en sujeto de estudio y, eventualmente, en informante).
Intentar construir conocimiento común desde estas dos reflexividades, fue lo que nos
impulsó a concretar esta ponencia.
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